LO CONOCÍ UN DÍA DE VERANO, CUANDO CREÍ QUE VOLVER A LA CIUDAD NATAL, A LAS RAÍCES Y LA FAMILIA IBA A SER INSOPORTABLE.
Se acostó sobrio desamor, miro el techo por primera vez, pensando solo en el vacío que sentía y lo blanco y agrietado que se encontraba él.
Recordó que se sentía descansar con él, verlo dormir y esperar la mañana en que sus párpados se abriera, y esos ojos azules lo miraran y lo hagan sentir querido después de tanto tiempo de invierno.
Reír con él, comer con él, vivir con él por mas que sean momentos. Se mentía a si mismo, pensaba que esos ojos azules eran suyos. Pero no era así, el solo era un objeto, solo un entretenimiento para aplacar la soledad que sentía.
Por eso hoy mira el techo sin conciliar el sueño, ya que la persona de sus deseos, la de los ojos azules como cristales de nieve, hoy y quizás siempre es de otro. No puede dormir, solo recuerda los momentos en que eran dos y no como hoy, con insomnio siendo el tercero , que no merece ningún respeto.
Prueba poner la mente en blanco, pero no funciona, se obliga a olvidar siendo así más potentes las oleadas de recuerdos, que lo hacen suspirar de felicidad por lo vivido y maldecir por lo perdido. Todo. Todo quizá esta perdido.
Cree que era su ultima oportunidad de amar, un deseo voraz en su corazón lo quiere volver a ver. Por mas que la herida que pueda llegar a causar sea mas profunda, mas obsesiva, mas roja.
¿Pero que es la vida sin sufrimiento? No existirían los poemas y las canciones de amor. No existirían las palabras de perdón en boca de las parejas. Y no existiría esta mierda de dolor de sentirse usado.
Sabe que quizás fue su juguete, por mas que se niegue a pensar que el pueda ser tan frío, por mas que sus ojos sean el invierno, por mas que sean un glaciar y solo por mas que sus ojos sean todo el cielo junto.
Se rechaza a pensar que él es el mal, recuerda sus palabras dulces, sus caricias desinteresadas y esos besos que no sabe como adjetivar. Inunda su oídos con el ladrido de los perros, trata de prestarle atención como si conociera su lenguaje, como si conocieran su dolor, pero solo es una farsa. Ya no quiere pensar, recodar, suspirar, ni lamentarse, pero lo ve muy inevitable. Se siente muy débil, expuesto a humillarse por solo quedar encandilado una vez mas...
/MSG/ ...Y ahora que te conocí a vos. Y me enganche. Me gustas, me gusta tu humor, tu locura, tu sinceridad, tus ojitos. Pero soy conciente de que estas lejos... /MSG/
5 de Febrero del 2007
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